|
Esta carta de Marsilio Ficino, escrita originalmente en latín, forma parte de la Opera omnia del autor publicada en Basilea en 1576 y reimpresa en versión facsímil por la editorial Bottega d'Erasmo de Turín en 1959. Más recientemente, la editorial londinense Shepheard-Walwyn ha publicado, en 11 volúmenes aparecidos entre 1975 y 2020, una versión íntegra de las cartas de Ficino en lengua inglesa. La traducción al castellano que aquí presentamos ha sido confeccionada a partir de ambas fuentes.
|
|
Marsilio Ficino a Panezio Pandozzi.
Hoy nuestro Angelo Poliziano ha encomendado a su Panezio a la disciplina marsiliana, o mejor dicho, platónica. Y aunque tengo por costumbre escribir comedias para los nuevos amigos y sátiras para los antiguos, voy a escribir hoy una sátira para Panezio, pues deseo que nuestra amistad llegue a ser perfecta en el mismo momento que nace.
Considera, Panezio mío, cuán perversamente vivimos. Somos infames y no escuchamos fácilmente. Somos malvados y no obstante esperamos ser oídos por Dios. Vivimos, ¡ja!, muy insensata e injustamente. Intentamos cambiar a Dios y no las costumbres. Deseamos convencer a los otros del bien, pero no nos convencemos a nosotros mismos. Llevamos el bien en nuestra boca y el mal en el corazón. Al hablar de la virtud, como la lira, no oímos nuestro propio sonido. Imitamos a los malos doctores que no dan prueba en sí mismos de la salud que prometen a otros.
Amigo mío, me gustaría que me escuchases un instante. Te voy a enseñar oratoria, música y geometría en pocas palabras y gratuitamente. Persuádete de lo que es honorable; modera la agitación del alma; mide tu energía y tus acciones. Y dirás que esto es muy difícil. Pero no será tan difícil, Panezio, si deseas vivir bien tan fervientemente como vivir.
Traducción: Marc García.
|